Casa del Mediterraneo

Imágenes del proyecto

Ficha del proyecto

Tipología: diseño

Ubicación: Alicante

Año: 2010

Superficie: 2000m2

Número: 076

Tamaño: L

Presupuesto: 10.000.000€

Equipo: Javier Yáñez (arq) | Maribel Requena (arq)

LA CASA DEL MEDITERRÁNEO

Queremos que la Casa del Mediterráneo sea realmente una casa. Una casa pensada desde la tradición cultural mediterránea, capaz de aprender de la memoria histórica y cotidiana para generar, a partir de ella, una intervención contemporánea y sostenible que incorpore los nuevos programas.

Una casa para el Mediterráneo, para sus gentes y sus culturas.

Una experiencia real en la que el gran protagonista sea el propio mar: el Mar Mediterráneo.

Aprender del Mediterráneo

A lo largo de los siglos, el Mediterráneo ha sido el soporte físico de algunas de las culturas más influyentes de la historia. En torno a él se han consolidado civilizaciones, ciudades y formas de vida que constituyen hoy una parte fundamental de nuestra cultura contemporánea.

Entendemos el Mediterráneo como una entidad social, política, cultural, estratégica, medioambiental y geográfica; no como una simple masa de agua.

Si existe una condición esencial de la que aprender de las culturas mediterráneas es su capacidad para crecer unas junto a otras sin destruirse. La acumulación de conocimientos, la superposición de culturas, trazas urbanas, tecnologías, relatos, tradiciones y experiencias constituye quizá el mayor legado que debemos preservar e incorporar.

Proponemos una forma mediterránea de generar cultura. Una manera de aplicar ese conocimiento acumulado para transformar la antigua Estación de Murcia en la nueva Casa del Mediterráneo.

Del palimpsesto a la Casa

La antigua Estación de Murcia está llena de recuerdos, historias y vivencias compartidas por generaciones de alicantinos.

Nuestra propuesta consiste en incorporar un nuevo estrato programático sobre esa memoria existente, actuando como un auténtico palimpsesto.

En el fondo, la tradición mediterránea no ha hecho otra cosa que aplicar durante siglos principios que hoy asociamos a la sostenibilidad avanzada: reutilizar, transformar, adaptar y acumular conocimiento.

Nosotros queremos hacer lo mismo.

Por ello proponemos conservar y rehabilitar la antigua estación, incorporando sobre ella las nuevas capas de actividad que requiere la Casa del Mediterráneo.

Se trata de conectar con el imaginario colectivo de la ciudad y, al mismo tiempo, añadir una nueva capa de significado: la Casa del Mediterráneo.

La Estación de Murcia no es la Casa del Mediterráneo

Convertir la estación en la Casa del Mediterráneo no consiste simplemente en introducir un nuevo programa en su interior.

Se trata de algo más profundo.

Actualmente el edificio permanece desconectado de la ciudad, aislado entre las infraestructuras portuarias y las grandes vías de tráfico.

Queremos que la Casa del Mediterráneo sea realmente una casa.

Por ello proponemos introducir simbólica y físicamente el Mediterráneo —hoy próximo pero distante— en el interior de la estación.

Construir un hogar urbano, social y ambiental capaz de incorporarse al imaginario colectivo de ciudadanos y visitantes.

Un nuevo icono.

Un nuevo lugar.

Dos estrategias para convertir la estación en la Casa del Mediterráneo

a) La experiencia social y urbana

Es en los lugares donde dos realidades se encuentran donde surge la mayor riqueza.

En este caso, el encuentro entre la tierra y el mar, materializado en la línea de costa, constituye el punto donde el Mediterráneo se manifiesta con mayor intensidad.

Y es el paseo marítimo el dispositivo urbano mediante el cual ese encuentro se hace posible.

El paseo marítimo representa la esencia misma de la cultura mediterránea.

Es un espacio de intercambio y de relación.

El lugar donde llegaban los frutos del mar.

Donde embarcar y desembarcar.

Donde pasear, pescar, bañarse, enamorarse o simplemente contemplar el horizonte.

El punto de partida de viajes, intercambios comerciales, culturales y humanos.

El espacio público mediterráneo por excelencia.

Queremos introducir todas esas experiencias en el interior de la estación para amplificarlas.

Se trata de establecer un intercambio bidireccional de energías entre la ciudad y la casa, entre el paseo y la arquitectura.

Por ello proponemos prolongar y plegar suavemente el paseo marítimo para introducirlo dentro del edificio.

Sin interferir con sus usos, pero participando de ellos.

Sin cruzar calles ni enfrentarse al tráfico.

En un entorno seguro y accesible.

En el fondo, se trata de construir una nueva calle peatonal abierta a múltiples actividades.

Un espacio vectorial contemporáneo, equipado y preparado para ser vivido.

b) La experiencia visual

¿Cómo construir el paisaje de la nueva Casa del Mediterráneo?

Proponemos que la presencia del mar, aunque físicamente distante, sea la verdadera protagonista de este nuevo espacio.

Para ello planteamos tres mecanismos complementarios.

Mirar

Paseo del Mediterráneo

La posición actual de la estación impide cualquier visión directa del mar desde la cota urbana.

Por ello proponemos elevar el nuevo Paseo del Mediterráneo para permitir que las miradas se proyecten por encima de las infraestructuras portuarias hacia el mar y la ciudad.

La estación se convierte así en una casa-mirador.

Un lugar desde el que contemplar simultáneamente Alicante y el Mediterráneo.

Reflejar

Plaza del Mediterráneo

Transformamos el fascinante espacio de los antiguos andenes en la nueva Plaza del Mediterráneo.

Un lugar preparado para albergar múltiples actividades y convertirse en el corazón de la Casa.

Su ágora.

Su alma.

Un espacio para el intercambio de culturas, experiencias y conocimientos.

Queremos intensificar la experiencia de este gran espacio cubierto.

Para ello, una ligera intervención en la cara inferior de la cubierta sur incorpora un sistema de lamas reflectantes estratégicamente orientadas.

Estas superficies capturan y reflejan el paisaje marino exterior.

La plaza se inunda visualmente de mar.

Multiplicar

Auditorio del Mediterráneo

La última operación consiste en incorporar el nuevo auditorio en la parte inferior del conjunto.

Como parte de la Casa del Mediterráneo volvemos a introducir el mar, esta vez multiplicando su presencia.

Aprovechando la cubierta del pabellón sur construimos un gran periscopio paisajístico capaz de introducir el puerto, el mar y la luz mediterránea en el interior del auditorio.

El paisaje se convierte así en el telón de fondo permanente de la actividad cultural.

De la estación a la casa

Entendemos que este es el camino para transformar verdaderamente la antigua Estación de Murcia en la Casa del Mediterráneo.

No mediante una simple ocupación funcional.

Sino mediante la incorporación del mar, de la memoria y de la cultura mediterránea a la propia arquitectura.

Una arquitectura capaz de aprender de siglos de historia para construir un nuevo lugar para el futuro.

Un lugar donde el Mediterráneo deje de ser un paisaje lejano para convertirse, finalmente, en el auténtico habitante de la casa.

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